Salvando las Tortugas Marinas

Our Blue Planet: Saving baby turtles

In Cape Verde, Project Biodiversity is on a mission to save baby turtles from human impact. 🐢#OurBluePlanet

Publié par BBC Earth sur samedi 9 décembre 2017

Un miembro de Pirates Verds nos explica desde la isla de Sal, en Cabo Verde, la situación y el trabajo que deben realizar para que las tortugas sigan en nuestros mares, pese el impacto que representa la invasión de los humanos en sus lugares de anidación.
Muchas gracias BBC-earth

Cambio Climático y CO2 (segunda parte)

En este nuevo capítulo nos preguntamos cómo hemos llegado a esta situación, si los países más desarrollados, es decir los que más recursos consumen, han ido disminuyendo las emisiones de gases invernadero.
Es cierto que con la globalización económica, la irrupción de los países emergentes ha aumentado considerablemente el consumo, sin embargo, todavía hoy es el primer mundo quien consume más de las tres cuartas partes de los productos industriales que se producen.
¿Cómo es posible entonces?
La globalización ha trasladado la producción a los países emergentes, y durante el proceso industrial se consume mucha energía, muchísima más que si se produjera en los países consumidores, ya que en esos el control y la normativa es mucho más exigente. Además, la caída de precios que representa el hecho de producirlos en lugares donde la mano de obra es mucho más barata y la normativa casi inexistente, ha hecho que se produzca y se consuma mucho más. A eso le hemos de añadir la energía que se necesita para el transporte de este producto desde el mundo productivo al consumidor. De hecho la producción y el consumo de energía fósil ha ido en aumento año tras año.
En este gráfico podremos observar los principales flujos de emisión de CO2. El gráfico nos muestra a China como exportador neto de CO2, mientras que los EEUU, aunque sea un gran productor, importa gran cantidad de él en forma de productos fabricados fuera de su territorio. Por desgracia este gráfico no contempla la ingente cantidad que producen India, Pakistán, Tailandia, Indonesia, Filipinas, Brasil, y una larga lista de países productores de bienes, que nosotros, felices habitantes del primer mundo, consumimos alegremente mientras nos preocupamos de las emisiones de nuestros coches y de nuestras calefacciones.

Según Climate Analysis Indicators Tool (CAIT 2.0) diez países producen cerca del 70% del los gases efecto invernadero, tratando a la UE como país, ya que los países que la conforman han cedido su soberanía al respecto. Si queremos limitar a 2 grados Celsius la subida de la temperatura global para este siglo, esos países deberían reducir drásticamente e inmediatamente la emisión de esos gases, cosa muy improbable ya que tienden a aumentar.

(LUCF hace referencia a les emisiones derivadas del cambio de uso de la tierra y de la silvicultura.)

Sin embargo, no podemos olvidar que el problema del calentamiento es global, principalmente de los Estados, pero también de las personas. Y si lo estudiamos desde esta perspectiva, la situación cambia radicalmente. ¿Qué legitimidad tiene un canadiense, que seguramente es una de las personas aparentemente más concienciadas del mundo con respecto al medio ambiente, en exigir a la población de la China o de la India, más ahorro energético o que emita menos gases invernadero?
En el siguiente gráfico podemos ver las emisiones de gases efecto invernadero por habitante y Estado. En él podemos ver la gran diferencia entre Canadá y los EEUU, con respecto a la UE y Japón, sociedades todas ellas de parecido poder adquisitivo.

De buenas a primeras nos podría sorprender la media tan parecida de países como Japón, un país completamente industrializado y muy consumista, y con un elevado poder adquisitivo de todos sus habitantes, con el resto de países que le van detrás. En Europa, sin ir más lejos, las diferencias en calidad de vida, poder adquisitivo e industrialización, son brutales. La mayor parte de la población china todavía es rural y en muchos casos ni siquiera dispone de electricidad. En México las diferencias sociales son tan abrumadoras que no permite ninguna comparación con el resto de países.

Uno de los parámetros que muestran la eficiencia industrial o incluso la relación entre producción y consumo, es la comparativa entre PIB y emisiones, aunque actualmente muchos estudiosos de la economía estemos abandonando el PIB como medida fiable, todavía más en un caso como este tal como podremos observar en las siguientes líneas.
Este modelo de medición debería servir para mostrar el grado de eficiencia de las distintas sociedades productivas, o dicho de otra manera la descarbonización de su economía, principalmente la que genera energía.
La media mundial de CO2 en relación al PIB es de 372 toneladas de gases de efecto invernadero por cada millón de dólares de PIB. Siete países están por debajo de ella, mientras tres la superan. La explicación puede estar en su manera de generar energía, en el transporte, la calefacción de sus espacios cerrados, o en el caso de China porque consume mucho menos de lo que produce, de modo que en su caso esta parte de PIB no existe.
Con respecto a Brasil e Indonesia podrían tener su explicación en la desforestación, al convertir selva en tierra de cultivo, aumentando significativamente el valor de la tierra y, por tanto, el PIB.

Cambio Climático y CO2 (primera parte)

Hace 59 años el científico de la universidad de California San Diego, Charles David Keeling empezó a medir de manera regular la concentración de CO2 en la atmósfera. Desde entonces se ha seguido haciendo ininterrumpidamente, creando con ello una curva, llamada en su honor Curva de Keeling, que todos los científicos utilizan.
Como pueden observar en el gráfico, en 1958 se llegó al pico de 318 ppm, que ya se preveía muy elevada, mientras que en el mes de mayo de este año 2017 hemos llagado a las 410 ppm. La barrera de las 400 se sobrepasó en mayo del 2013, una cantidad que para muchos podía convertir el cambio climático en irreversible. Ante todo es bueno saber que estas mediciones se realizan en el observatorio de Mauna Loa, de Hawai, con un entorno de aire limpio.

Por qué mostramos este gráfico?
Simplemente para explicar que el cambio climático, al menos en lo que respecta al aumento del CO2 en la atmósfera, prácticamente es irreversible.

Hace unos años se empezó a perforar el hielo en Groenlandia, conservándolo en largos cilindros para su posterior estudio. Hasta el pasado año se consiguió estudiar el clima y sobre todo el CO2 en la atmósfera de los últimos 800.000 años. En el siguiente gráfico podremos apreciar el nivel de CO2 de los últimos 300 años, es decir desde 1.700. Veremos como el aumento de CO2 va en relación al período industrial de nuestra sociedad, empezando con un aumento muy suave, imperceptible si lo comparamos con el actual, a principios de 1.800, que se va afianzando hasta mediados del siglo XIX, cuando a partir de entonces empieza una suave y permanente subida hasta mediados del siglo pasado, que ya sube de manera vertiginosa e imparable

Todos los gráficos de este artículo han sido extraídos del Instituto de Oceanografía de la Universidad San Diego https://scripps.ucsd.edu/programs/keelingcurve/

Este año en curso la universidad de Princeton ha conseguido perforar hasta tres kilómetros de hielo, y podremos estudiar el CO2 y el clima hasta dos millones setecientos mil años.
El siguiente gráfico muestra lo descubierto hasta ahora, es decir los últimos 800.000 años, en valores de un milenio. En él podremos observar cómo el CO2 de la atmósfera oscila entre los 180 o 190 ppm en los períodos glaciales de nuestro planeta, a los 260 o 270 de los períodos cálidos. En él también podemos apreciar en la última depresión del gráfico, la última glaciación de hace 20.000 años. Este gráfico muestra sin lugar a dudas que estamos viviendo en un período templado, pero con unos índices de CO2 en la atmósfera nunca vividos en nuestro planeta, al menos en los últimos 800.000 años, que a todas luces nos están llevando al colapso.

Y este otro de los últimos 450.000 años muestra la correlación entre temperatura y la concentración de CO2 en la atmósfera.

 

Informe de Greenpeace sobre la problemática de los plásticos en Europa

Este informe, muy esmerado por cierto, es el antesala de un artículo propio, que próximamente publicaremos en esta misma web.
Cómo sabéis los piratas, antes de tirar un artículo propio, nos gusta analizar todos los datos sin dejarnos traer por modas o criterios poco científicos, buscando la imparcialidad y la opinión de todas las sensibilidades.

El informe de Greenpeace se puede descargar directamente desde su página o de la web del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiento, del gobierno de España.
Es bueno saber que España es actualmente el segundo país de Europa en reciclaje de plásticos, por el detrás de Alemania; superando con comodidad la normativa europea, y siendo uno de los países que más están haciendo en todo el mi, a favor del reciclaje de plásticos y la limitación de su consumo.

Informe Greenpeace:

La problemática de los plásticos en Europa

Bioplástico

Hace muchos años que tanto empresas como técnicos y biólogos empezaron a poner bio ante cualquier cosa, desde los yogures hasta la tecnología, pasando por los plásticos, del que nos ocuparemos en este artículo.

La RAE define bio como un elemento compositivo, que al añadirse a una palabra se relaciona con la vida o que implica respeto al medio ambiente. Mientras que biopolímero es definido como un polímero que interviene en los procesos biológicos. Cómo se puede observar las dos definiciones se contradicen. Todavía más cuando se habla de los que se utilizan para fabricar plástico, que todavía siendo tratados como biopolímeros por la ciencia, sería mejor denominarlos bioplástico.

Cuando hablamos de biopolímeros tenemos que tener cuidado de no confundir, porque no significa que sean biodegradables. Actualmente la mayoría de biopolímeros producidos por el hombre son sintéticos o, en menor medida, para fabricar plásticos biodegradables, como las bolsas de basura orgánica, de forma que poco tienen que ver con la vida sino fuera porque su origen es vegetal, generalmente de deshechos de las cosechas. Y muchos de estos biopolímeros, aun siendo de procedencia renovable, no suelen ser asimilables por la naturaleza, por lo cual requieren un reciclado idéntico a cualquier otro polímero. De forma que en el mundo de los biopolímeros, existe el biodegradable o de un solo uso, y el que necesita un reciclaje mecánico.
La producción de biopolímeros biodegradables está condicionada a su demanda, y al ser un producto más caro de lo habitual, depende directamente de la legislación. Es decir, que si un estado, como el francés, obliga a ciertas industrias o comercios el uso de plástico biodegradable, indirectamente está promoviendo una industria mucho más avanzada y con más plusvalía que la de otro estado, como el español, que no ha legislado ni parece que tenga mucho interés a hacerlo. Hace un tiempo explicábamos en este espacio que, excepto contados y meritorios casos, que se dedican especialmente a la exportación, la industria española del plástico produce material de baja plusvalía y tiene que competir con la de países en vías de desarrollo.

La fabricación de plásticos biodegradables no es muy importante, el pasado año la producción llegó a los 4,16 millones de toneladas, que por desgracia es una pequeña parte de los más de 300 millones de toneladas anuales de plástico que se producen en todo el mundo. Y tampoco se prevé un cambio de tendencia a medio plazo debido a la poca demanda. Solo una campaña decidida, llevada a cabo por la voluntad política en el ámbito mundial, podría revertir la tendencia. Por desgracia nos encontramos con un problema, la falta de interés de muchos países de Europa. Se da el caso que, tanto legislativa como normativamente, algunos países africanos están más avanzados en el tratamiento comercial del plástico que la misma España; y que invierten más recursos económicos, en relación a sus presupuestos, para la conservación del medio ambiente.

La agricultura y la sostenibilidad agroecológica

  • Hasta la década de los 70, el hecho de hablar de la sostenibilidad de la agricultura a nuestro país no tenía razón de ser. Éramos sostenibles porque la gente que vivía en el campo, producía alimentos que eran consumidos para si misma y para los que vivían en su entorno.
    Hoy resulta muy complicado sobrevivir trabajando la tierra como agricultor y/o ganadero, y esto desemboca en un progresivo abandono de la actividad agraria y ganadera a pequeña escala. Cada vez más, encontramos grandes explotaciones que son cualquier cosa menos sostenibles, que compran cereales, maíz o soja, importados de países de todo el mundo, y que abocan los residuos en la poca superficie agraria que tenemos disponible en Cataluña.
    El precio de los alimentos en el mercado no tiene una relación directa con los recursos que requiere su producción, de tal forma que podemos encontrar 500 g de lechuga al mismo precio que 500 g de carne picada, y todo esto se suma a que cada día hay más gente que tiene dificultades para acceder a una alimentación sana y correcta.CRONOLOGÍA DEL DESARROLLO DEL SECTOR AGRARIO EUROPEOEn septiembre de 1945 acaba la segunda guerra mundial, el conflicto más mortífero de la historia. Tras suyo deja entre 50 y 60 millones de muertos, una Europa rasgada, con una economía hundida y el 70% de su estructura industrial destruida.
    En 1947 se inició el proyecto de elaboración de los acuerdos del GATT, que era un plan de regulación de la economía, que buscaba crear espacios comerciales entre los diferentes países para activar la economía entre los países de todo el mundo. Este punto de encuentro inició las conversaciones entre dirigentes de diferentes países Europeos, que ayudó a abrir diálogos entre ellos.
    En marzo de 1957 Se firmaron el tratados de Roma donde estaban presentes: Alemania Federal, Luxemburgo, Bélgica, Francia, Italia y los Países Bajos, con dos objetivos clave:
    1 – Hacer desaparecer las barreras arancelarias entre los estados miembros.
    2 – Crear la política agraria común (PEC) que tenía que promover la libre circulación de los productos agrarios entre los estados miembros, y adoptar medidas que protegieran los productos agrarios enfrente la competencia de países terceros.
    Al 1992 se firmó el Tratado de Maastricht que representó la fundación de la UE tal y como la conocemos hoy. El objetivo de la política común agraria era:
    Garantizar la producción agrícola.
    Fijar puestos de trabajo en el territorio.
    Crear una cadena alimentaría segura.
    Asegurar el suministro de alimentos.
    Estabilizar los mercados y asegurar precios razonables para los consumidores

    Estas medidas se esperaban lograr gracias a un sistema de subsidios directos a los agricultores y a la intervención directa a los mercados mediante aranceles.
    Se empezó a subvencionar algunos cultivos como el cereal, maíz, oleaginosas y legumbres; sobre todo se subvencionaba las mejoras a las explotaciones agrarias con los objetivo de aumentar y mejorar la calidad de las producciones. Se buscaba la inversión, la especialización y la productividad del sector. Las granjas de engorde empezaron a invertir y a crecer en cabezas de ganado, y los agricultores compraban tractores subvencionados e intensificaban el rendimiento de sus cultivos.
    El presupuesto de la PEC era el 60 % de la UE. Sin embargo, pronto se obtuvieron excedentes de producción y esto generó nuevos problemas de gestión de estos excedentes. Debido a esto el presupuesto de la PEC llegó a ser de hasta el 75% del total.
    Se crearon medidas para el control de la producción, como por ejemplo las cuotas láctea implantadas en 1984, que otorgaban a cada productor el número de toneladas de leche anuales que podía producir. Esto concentró la producción, los pequeños productores fueron abandonando la actividad agraria y los productores más grandes adquirieron los derechos de producción.
    El año 2.000 se establecieron medidas de bienestar animal a todas las explotaciones ganaderas, y se dió un plazo de tiempo a los productores porque las aplicaran o cerraran las explotaciones.
    El año 2005, para frenar la presencia de excedentes se puso en marcha la Reforma Fisher, que desacoplaba las producciones de las subvenciones directas a los productores. Los productores cobrarían la subvención que los ligaba en el territorio, produjeran o no.
    Los años 2007 y 2008, en plena crisis económica en Europa y con la alimentación en manos de grandes distribuidores, se utiliza el cereal y las oleaginosas para hacer biodiesel y se empieza a especular con el cereal y la oleaginosa. Todo esto provoca una grave crisis alimentaria en los países en desarrollo, a la vez que en Europa no se puede costear el engorde del ganado, y en este marco muchos productores de carne abandonan la actividad por no poder pagar el coste de los piensos ante la incertidumbre de los mercados.
    Entre el 2010 y el 2011 vuelve a haber una crisis alimentaria (menos grave que la de 2008-2009) que sube el precio de los cereales y se repite el problema del sector agrario europeo. Hay una nueva oleada de abandonos de pequeñas granjas de engorde y de producción de leche, y en consecuencia al cultivo de las tierras vinculadas a estas granjas.
    En Cataluña las pequeñas granjas de engorde abandonadas pasan a ser utilizadas por unas pocas grandes empresas productoras de piensos, y muy vinculadas a grandes mataderos. Estas empresas compran de todo lo mundo.
    En marzo de 2015 desaparecen las cuotas láctea y se abre el mercado de la leche. Esto hunde el precio de la leche que llega a mínimos históricos.

    Después de esta cronología nos ha quedado una Unión Europea dónde:
    Se sigue invirtiendo un 40% de su presupuesto en la agricultura para fijar agricultores en el territorio, a pesar de que se prevé que se reduzca a corto plazo.
    El 60% de los agricultores europeos tiene más de 55 años (y el 31% más de 65 años)
    La gran industria fija los precios de venta de los productos en los mercados, controlando las compras de materias primeras, y un desvío en los intereses de los especuladores puede hacer subir o bajar los precios de los alimentos y hacer morir de hambre a millones de personas en todo el mundo.

    Y nos ha quedado una Cataluña donde la producción de porcino es realmente importante, que está en manos de unas pocas empresas, y representa un 57% de la producción ganadera de Cataluña y un 37% de su producción agraria total.
    El 34% de la superficie de Cataluña y el 45% de los municipios han sido declarados como vulnerables por exceso de nitratos a las aguas subterráneas, y se ha demostrado la relación entre la presencia de elevadas cargas ganaderas y zonas de cultivo intensivo convencional (adobos de nitrógeno orgánico o inorgánico), con una elevada contaminación por nitratos.

    ¿QUÉ SOLUCIÓN TIENE EL CAMPO CATALÁN?
    Unir las herramientas que la administración tenga para promocionar la diversificación de la producción, formar a jóvenes agricultores para que sean capaces de producir, elaborar y comercializar de manera sostenible, segura y con respeto por el medio ambiente.
    Elaborar guías de control de riesgos y seguridad alimentaria a los artesanos, porque puedan sacar productos al mercado con garantías de calidad y de seguridad, y adaptar las normativas sanitarias a este tipo de elaboración.
    Hacer tareas de asesoramiento y de apoyo en trámites con la administración y en la redacción de los proyectos.
    Crear plataformas que ofrezcan a los productores que abandonan la actividad agraria, la posibilidad de ponerse en contacto con jóvenes emprendedores que no disponen de recursos para iniciar una actividad al mundo rural.
    Certificar de manera gratuita los productos ecológicos, puesto que son los que aseguran un mejor futuro para nuestro entorno.
    Y, sobre todo, entender que todos los recursos que se inviertan en esta línea de trabajo serán recursos que se podrán ahorrar en dispositivos de prevención de incendios y planes de gestión forestal.

El cambio climático ya es irreversible

Nos hacemos eco de una noticia bastante importante, que seguramente la mayoría de los habitantes del planeta ven muy lejos, principalmente nuestros políticos. Hoy recordamos las palabras de Rajoy, que ha sido reelegido presidente del gobierno español gracias al buen hacer del PSOE y de Ciudadanos, negando el cambio climático, que es como decir que la tierra no da vueltas alrededor del sol: “Yo sé poco de este asunto, pero mi primo supongo que sabrá. He traído aquí a diez de los más importantes científicos del mundo y ninguno me ha garantizado el tiempo que hará mañana en Sevilla. ¿Cómo alguien puede decir lo que va a pasar en el mundo dentro de 300 años?”. Evidentemente mintió, el señor Rajoy nunca ha hablado con diez investigadores de fama mundial, sobre el tiempo que hará en Sevilla, aunque eso tampoco nos tiene que extrañar en un país donde los políticos lo hacen como norma, entre otras cosas porque quien no sabe sólo tiene dos opciones: mentir o callar.

Pero lo más preocupante ahora mismo, fuera de la negación del presidente español y, por tanto, de los que lo han votado, tal como del actual presidente norteamericano Donald Trump, es que el Cambio ya es irreversible, cosa que ya preconizamos los Piratas Verdes de buen comienzo.
El calentamiento global no sigue la progresión que algunos científicos previeron, ni siquiera aritmética sino una más rápida y muy difícil de evaluar. Es decir, que en eso sí que tenía razón el señor Rajoy. Nadie puede prever la velocidad del aumento de las temperaturas ni cuando parará, pero el que si se sabe, es que es irreversible.

El Instituto del Medio ambiente de Estocolmo acaba de hacer público un informe que lo deja muy claro: aunque los países lleguen a un hipotético acuerdo para reducir las emisiones de los gases de efecto invernadero, se ha llegado tarde, el cambio climático y sus consecuencias son ya imposibles de parar, el deshielo de Groenlandia es imparable y mucho más rápido del que se esperaba, lo que significará un considerable aumento del nivel del mar.

La necesidad de los plásticos

Según cálculos de las ONGs que ayudan al desarrollo del cultivo y de la pesca, el 40% de los alimentos que se producen en el tercer mundo se pierde por falta de un buen sistema de envasado, de la logística necesaria para transportarlo con la suficiente rapidez a sus lugares de consumo, o de la posibilidad de mantenerlos refrigerados; pero, en cualquier caso, la carencia de un envasado que lo mantenga en condiciones para ser consumido es primordial. Este 40%, que acaba pudriéndose en las playas, en los vertederos de las aldeas, o abandonado en los campos de cultivo, podría servir para comerciar, evitar hambres a pocos kilómetros o, seguramente, para no explotar el mar y la tierra de manera poco sostenible.

Estamos viviendo una expansión de la industria del plástico como nunca antes se había experimentado, principalmente en los países que más desarrollo económico experimentan, y no tanto en este tercer mundo tan necesitado. Una industria que, a pesar de estar satanizada por muchas asociaciones ecologistas, llevada de una manera inteligente es más necesaria que nunca, salvo que decidimos reducir radicalmente la población mundial, algo imposible a medio plazo, cuando todavía no hemos podido completar el primer paso, que es frenar radicalmente su crecimiento.
Es necesario, por tanto, hacer un esfuerzo para reconciliarnos con el plástico, concienciando a la sociedad, encontrando sistemas de recuperación y de reciclaje más eficientes y menos contaminantes, además de nuevos materiales para fabricarlo, que no causen o mitiguen al máximo la huella de carbono.
Pronto será difícil encontrar una bolsa en el norte de Europa sin la ecoetiqueta Ángel Azul, que demuestra haber sido reciclada. Mientras que por el 2025 la Unión Europea exigirá que el 55% de los envases de plástico sea reutilizable o reciclado. Esto significa que la industria del plástico, al menos la que pretenda más valor añadido, tendrá que adaptar sus sistemas de producción y de comercialización.
También tendremos que trabajar más en encontrar otras utilidades para el plástico, como en la industria del automóvil, fabricando coches, autobuses, aviones, buques y hasta trenes, completamente con los nuevos compuestos de matriz polimérica, más ligeros y resistentes que los metales, evitando así la extracción de minerales y su fundición, reduciendo por un lado la huella de carbono en su fabricación, y por otro el peso y así poder ahorrar energía. Y en la arquitectura y el mobiliario, gracias a las nuevas materias que permiten ser trabajadas como la madera y la cerámica, que dejarán mucha menos huella de carbono o quizás ninguna gracias a la posibilidad de recuperar el CO2 para ser reutilizado en la fabricación de más plástico.
También tenemos que encontrar nuevos materiales para suplir el petróleo, que a medida que se reduzca su extracción, también lo hará la producción de plástico. La universidad de Jaén, por ejemplo, investiga junto El Centro Tecnológico del Plástico, la creación de un bioplástico, es decir cambiar las fibras de carbono por el residuo de la poda de los sesenta millones de olivos que hay en Jaén, como componente para la fabricación de plásticos de elevada resistencia.
Costará tiempo y dinero, además de la comprensión y complicidad de numerosos movimientos ecologistas; sin embargo, sabemos, tal como explicábamos hace tiempo, que la desaparición del plástico es completamente imposible a medio plazo, al menos hasta que no hayamos eliminado por completo nuestra dependencia del petróleo. Mientras tanto, tenemos que encontrar sistemas de producción y de consumo que salvaguarden el medio ambiente, recuperar el plástico que está contaminando la naturaleza y encontrarle un mejor uso, tal como están haciendo Ecoembes y Ecoalf. La primera promoviendo la captura, mediante 160 barcos de pesca de la zona levantina, de los plásticos que se encuentran en el mar; mientras que la segunda los separa y los convierte en un hilo muy resistente que se utiliza para fabricar tejidos.

Los huertos urbanos a debate

Magnífico artículo de Javier Jiménez en Magnet:
Los huertos urbanos pueden ser un peligro para la salud pública. O nos los tomamos serio o tendremos un problema
Pero no es necesario poner obstáculos sino cura y saber perfectamente qué tierra utilizamos y con qué agua los regamos.
Ahora bien, lo que nos tenemos que preguntar es, qué tierras y aguas utilizan nuestros gobiernos municipales en todos esos huertos urbanos, que en el mejor de los casos proliferan por nuestras ciudades.

La FER, el reciclaje de neumáticos y su toxicidad

Trasladamos el comunicado de la “Federación Española de la Recuperación y el Reciclaje” (FER) respecto a las noticias recibidas desde Holanda y la repercusión, demasiado pequeña por cierto, en el Estado español. El comunicado lo podéis encontrar aquí.

En nombre de Piratas Verdes queremos expresar nuestra gran sorpresa ante que Federación empresarial aparentemente solvente cómo es la FER, critique el hecho que la Asociación Nacional de Fútbol en Holanda, la KNVB, haya intentado averiguar si el césped artificial puede hacer daño a los jugadores, principalmente a los juveniles. De hecho la KNVB no ha dictaminado nada sino que ha pedido en el gobierno de su país que estudie los posibles perjuicios en la salud, mientras unos cuántos equipos han decidido, de manera voluntaria e individual, suspender todos los partidos hasta que no se aclare la situación. No sabemos qué autoridad se arroga la FER para criticar esta medida absolutamente soberana, todavía más cuando como garantía de la inocuidad del granulado NFU (neumáticos fuera de uso), muestra unos estudios que provocan más incertidumbre que seguridad.
Aún así, todavía nos provoca más sorpresa que la FER muestre su disgusto por la iniciativa del gobierno holandés de pedir una investigación urgente al Rijksinstituut voor Volksgezondheid en Milieu (Instituto Nacional por la Salud y el Entorno (RIVM)), una de las instituciones más preparadas del mundo de la salud, la alimentación y el deporte, que muchos gobiernos europeos tienen como referencia para pedir consejo.

La FER pone como garantía un estudio encargado, se supone que por ella misma, al Instituto de Biomecánica de Valencia, un centro dependiente de la Universitat Politècnica de València (UPV), dedicado al estudio del comportamiento del cuerpo humano con los productos y entornos que utilizan las personas. Que como vemos no tiene nada que ver con la salud y parece que el objetivo sea saber si se puede correr y dar puntapiés a una pelota, sin hacerse más daño del habitual en estos casos. Pero este Instituto, a pesar de estar sobradamente preparado, trasladó el estudio a Applus, una empresa propiedad de un fondo de inversión y de capital riesgo, que su principal actuación es gestionar la mayoría de las estaciones de ITV, y certificar la resistencia y calidad de materiales, es decir nada que ver con su posible toxicidad.
El granulado del cual hablamos está hecho con azufre, óxido de zinc, antioxidantes, hidrocarburos aromáticos policíclicos y metales pesados, incluso plomo. Sin embargo, según la HACER y el estudio de Applus (la HACER ya no denomina a la UPV), este granulado no es explosivo ni inflamable; no es tóxico, ni de manera oral ni por contacto, y tampoco es cancerígeno; no provoca mutaciones, ni es susceptible de emitir gases tóxicos, además tampoco es dañino para el medio ambiente.
Si fuéramos crédulos tendríamos que reconocer que Applus y la HACER han hecho el hallazgo del siglo, descubriendo que todos estos productos, que por si sólo ya son altamente tóxicos, cancerígenos e inflamables, un golpe mezclados se convierten en inocuos para todo el mundo. Un descubrimiento que de seguro tendría que ser publicado por todas las revistas científicas dedicadas al reciclaje y a la medicina.

Pirates Verds, haciendo eco del estudio hecho por María Llompart, investigadora y profesora titular del departamento de Química Analítica Nutrición y Bromatología a la Universidad de Santiago de Compostela, y por Lucia Sanchez-Prado, J. Pablo Lamas, Carmen Garcia-Jares, Enrique Roca y Thierry Dagnac, y publicado por Chemosphere, y de diferentes trabajos hechos en todo el mundo: pdf_1, pdf_2, pdf_3, todos ellos publicados en El Correo del Sol, por si acaso, ruegan a todos los jugadores y jugadoras, y a los padres, que eviten este tipo de césped artificial y los parques infantiles recubiertos con este material, al menos hasta que el gobierno holandés no se pronuncie.

Y qué enseñanza podemos sacar de todo esto?
Pues que si ahora mismo nos rigiéramos por la propuesta del Tratado de libre Comercio, es decir la Asociación Transatlántica por el Comercio y la Inversión o TTIP, nuestros jóvenes tendrían que jugar a este tipo de campo de deporte sin poder quejarse, y Holanda no podría prohibir su uso, además de ser castigada con una fuerte sanción. La opinión de Applus, una multinacional dedicada a gestionar ITVs y certificar resistencias de materiales, tendría más peso que la del Instituto por la Salud y el Entorno de Holanda, que de seguro acabaría cerrando. Nuestros jóvenes, por decreto del TTIP y aunque ustedes no se lo puedan creer, podrían ingerir el granulado fabricado con azufre, óxido de zinc, antioxidantes, hidrocarburos aromáticos policíclicos y plomo (Lo dice Applus). Y ustedes, padres de las criaturas, no podrían quejarse frente ningún ente público, excepto a un organismo creado por la misma Applus y las empresas de capital riesgo propietarias, previo pago de una cifra millonaria.

El constante empobrecimiento de la naturaleza

 

Días atrás, paseando por lo que tendría que haber sido una urbanización, me sorprendió la aparente capacidad de recuperación de la naturaleza. Recuerdo, no hace mucho, un paisaje sobrecogedor, la montaña rasgada y limpia de sotobosque, kilómetros de asfalto, cajas de registro eléctrico y farolas, pero sin casas ni vallas, puesto que el ayuntamiento prohibió su construcción por el peligro de riadas y corrimientos. Ahora las calles están agrietadas, en muchos puntos el sotobosque ha colonizado hasta la mitad de ellas, un pequeño roble crece impasible y bien derecho a través de una grieta. Lo que antes era tierra limpia y agrietada, ahora es un vergel de pequeños árboles y arbustos, zarzas por dondequiera repletas de moras. Las farolas todavía se mantienen derechas, pero no las cajas de registro, que apenas pueden verse. El bosque, antes desbrozado y podado, llega al límite de la calzada.
Una cosa me sorprende, no veo ni oigo ningún pájaro, las zarzas apenas tienen las típicas telarañas y, por la época que estamos, una cosa me sorprende todavía más, no hay mariposas ni abejas. Supongo que despacio volverá a llenarse de vida animal, aunque mucho me temo que demasiado lentamente para que la vegetal recupere su diversidad. Sin vida animal muchas plantas no se polinizaran, las semillas no viajarán ni germinarán, y sin gusanos el suelo acabará empobreciéndose. Solamente algunas plantas sobrevivirán, pero al carecer de competencia ellas mismas se asfixiarán.
En España, el país de Europa que menos valor da a la conservación de la naturaleza, en diez años el número de golondrinas ha bajado en diez millones, y ocho millones de gorriones en veinte años. El número de tórtolas ha descendido en un 70%, es decir que de cada cien solo quedan 30.
El caso de los reptiles todavía es peor, hay zonas que las lagartijas han desaparecido casi por completo, lugares donde eran tan famosas que se convirtieron en un símbolo. Ahora mismo es muy difícil ver un dragón en nuestras paredes. Sin insectos los pájaros y los reptiles desaparecen, y con ellos también los búhos, las garzas, etc.
Las mariposas, que son el ejemplo más claro de la diversidad, se han llevado la peor parte, en treinta años el número de especies se ha reducido a la mitad y siguen desapareciendo.
En las calles pueden verse excrementos de jabalí, que de vez en cuando hay que cazar por haber desaparecido el lobo. Pero ya no se ven conejos, tan abundantes hasta hace poco, y sin ellos tampoco hay zorros ni águilas. Y me cruzo con un vecino paseando con su perro, que me explica que hace un mes pudo ver una serpiente, cuando años atrás era lo más normal.
A todo esto ustedes podrían pensar que la Unión Europea, que tendría que ser la más interesada para conservar la biodiversidad del continente, está tomado cartas en el asunto. Pues todo el contrario, últimamente la Comisión Europea sólo se dedica a entorpecer cualquier ley que sea un obstáculo para los negocios especulativos y cuestiona la “Directiva de Aves” y la “de Hábitats Naturales y Fauna y Flora Silvestre” vigentes.
Nuestros compañeros de Salva la Selva han organizado una recogida de firmas para pedir a la Comisión Europea que corrija su política medioambiental.
Por favor, exigid a la Comisión Europea que fortalezca la protección de la naturaleza en lugar de sacrificarla para intereses económicos.

Greenpeace nos alerta sobre los plásticos en el mar

No es la primera vez que hablamos del problema que representa los plásticos, tampoco el terrible daño que provocan en el ecosistema marino y, de retruque, a la cadena alimentaría, es decir a nuestro organismo. De seguir así no pasará mucho tiempo que los médicos nos prohíban comer pescado o que directamente se extinga. Muy posiblemente nuestros nietos terminen comiendo pescado exclusivamente criado en piscifactorías, todo por nuestra actual irresponsabilidad.

Creemos que no vale la pena extenderse más en este artículo, cuando la bióloga marina Elvira Jiménez ya lo ha hecho por nosotros en el blog de Greenpeace, con el artículo:

-Mejor sin plásticos-

Peces en peligro de extinción

Del 1953 al 1963 la captura anual de pescados pasó de 23 millones de toneladas a 46, es decir el doble. Actualmente creemos que llega a las 95 millones de toneladas, sin tener en cuenta la pesca a pequeña escala, que debido el crecimiento demográfico en la África, ha aumentado considerablemente.
A pesar del control de los diferentes gobiernos, el Departamento de las Naciones Unidas de Pesca y Acuicultura nos explica que dos especies están a punto de extinguirse, el pescado Globo Chino y el Atún Aleta Azul del Pacífico.

La química verde

 

Este artículo está inspirado en uno de Dolores Bueno y publicado en el Blog de Next Door Publishers

Habíais oído hablar de la química verde?
Yo al menos no, aunque seguramente lo he utilizado o la tengo presente.
La química en sí es una ciencia maldita por multitud de malas experiencias, La doctora Dolores Bueno nos enumera unas cuántas. La química nos ha envenenado cuando no sabíamos controlarla o consideramos que no valía la pena hacerlo, pero también nos ha solucionado los problemas inherentes a la superpoblación, precisamente para descontaminar o deshacernos de los residuos que producimos. Pero, sobre todo, para resolver el gran problema, cómo conseguir las cosas tan necesarias para nuestro día a día sin necesidad de contaminar.

Hace poco un amigo nos habló de los problemas que tenía para combatir algunas enfermedades de los árboles de su jardín, tanto ornamentales como productivos. Cómo evitar la mosca blanca sin echar a perder los limones; cómo conseguir que las hormigas no críen el pulgón, sin necesidad de envenenarlas y arriesgar la salud de su familia. Le dimos unos cuántos consejos.
A veces la solución puede ser mucho más sencilla que ir a la droguería y comprar el veneno más rápido. Para resolver el problema existen otros remedios más originales, prácticos y seguramente más eficientes. Si pones veneno ganarás una batalla, pero perderás la guerra, porque invariablemente hormigas otras zonas vendrán a colonizar tu jardín, tu perro habrá enfermado después de lamer el veneno, no podrás comer tus limones y, finalmente, las mariquitas que comían no sólo el pulgón sino también muchas plagas que hasta ahora nunca habías visto, habrán desaparecido de tu jardín.
Envuelve el tronco de tu árbol con una tira algodón de farmacia y verás como ya no subirán las hormigas, que al no poder cultivar el pulgón en tu árbol, marcharán a otros lugares.
A la mosca blanca la atrae el color amarillo. Coge un saco de plástico de este color, embadúrnalo de cola y verás como las moscas blancas caen a la trampa. Y sí, algunas hormigas quedarán, también un poco de pulgón, y no todas las moscas blancas morirán; pero es que a tu árbol tampoco le va mal luchar un poco, además tendrás las mariquitas como aliadas para esta guerra que ya has ganado.

La doctoranda Bueno nos explica lo que hizo la industria farmacéutica para suplir la corteza del tejo, componente necesario para producir el Taxol, una medicina imprescindible para luchar contra muchos tipos de cáncer. O qué hacer con el CO2, que de ser un enemigo lo podemos convertir en una cosa útil, que, paradójicamente, nos ayude a no contaminar.
Lo llaman Química Verde, en cambio, yo que no soy químico, lo veo como bioquímica, es decir conseguir imitar la que hacen los seres vivos, que como eficientes catalizadores naturales (biomimesis) nos pueden enseñar mucho.

Los hidrocarburos en nuestra vida

Ante todo damos gracias al latín, una de las lenguas más versátiles y clarificadoras que existen, que define muy bien lo que es el petróleo, la unión de la palabra petrus (piedra) y oleus (aceite).

Al petróleo se le considera un combustible fósil, que presumiblemente proviene de la descomposición de material orgánico de millones de años de antigüedad, después de haber quedado prisionero en grandes bolsas en el interior de la corteza terrestre, a veces casi a flor de tierra, mientras que otras a miles de metros de profundidad. Una teoría minoritaria insinúa que el petróleo podría ser de procedencia inorgánica, sin embargo, su estructura química demuestra que proviene de las algas.
Dada la gran variedad que podemos encontrar -en algunos casos puede llegar a contener trescientos componentes diferentes- según su densidad lo dividimos en once grupos. El petróleo también se valora por el nivel de azufre que contiene, siendo el más dulce y valorado el que posee menos del 0,5% de este elemento, que suele ser del que más proporción de gasolinas, y disolventes de pintura y de tinte podemos extraer.

En su primera destilación atmosférica, el petróleo desprende gases, que una vez licuados bajo presión, se comercializan dependiendo su composición: metano, etano, propano y butano, por este orden según el número de átomos de carbono en sus moléculas. El metano solo con uno y cuatro de hidrógeno; el etano forma una cadena de dos, con seis de hidrógeno; el propano tres y ocho de hidrógeno; etc.
A partir de la cuarta cadena de átomos de carbono, hay que añadir temperatura para su destilación. Así para extraer las naftas, que se utilizan como potentes disolventes, y para la pintura, el tinte y otras materias, lo calentaremos a 40°, para así separarlo del resto de derivados; y así sucesivamente, aumentando la temperatura a 70, 100, 130, etc., para, por evaporación, ir separándolos uno por uno.
A medida que se le va añadiendo más temperatura, también vamos extrayendo los derivados más pesados, es decir con más átomos de carbono, que una vez mezclados en una determinada proporción, podremos conseguir la gasolina, el queroseno, el gasóleo, etc. Y también para la elaboración del PET, con el cual se fabrica tejido (poliéster), recubrimientos para metales, envases de todo tipo, piezas industriales de alto rendimiento, etc. incluso muebles o botones.
Finalmente, después de la obtención de todos los derivados que podemos considerar valiosos, nos quedará un importante residuo, altamente contaminante y que tendremos que gestionar: el asfalto.
El asfalto es el hidrocarburo más utilizado de la historia. Los antiguos babilonios ya lo usaban para la construcción.
Hasta que el petróleo no se empezó a explotar como hidrocarburo, el asfalto se extraía de grandes depósitos naturales a flor de tierra. Actualmente sale mucho más barato aprovechar el subproducto casi incómodo de las refinerías, antes que extraerlo de estos yacimientos.
El asfalto se utiliza por pavimentar calles y carreteras, para impermeabilizar terrenos, grandes depósitos de agua y tejados.

Ahora que ya sabemos que el petróleo tiene muchísimas utilidades, muchas más que componentes, puesto que algunos se pueden utilizar para industrias muy diversas, desde la farmacéutica hasta la química, pasando por la alimenticia, de la madera y del transporte, podemos afrontar el problema que podría representar, ya no quedarnos sin él sino eliminar una de sus industrias.
Bien es verdad que la industria, sea por lo que sea, suele adaptarse a las circunstancias, innova con nuevos productos y busca el mejor sistema para vender el que tiene. Uno de los mejores ejemplos son las bolsas de plástico, que hasta hace poco tiempos se fabricaban por miles de millones al día, pero que desde hace unos años su uso y su producción están disminuyendo en el mundo más desarrollado; sin embargo, seguimos consumiendo petróleo, cada año algo más debido a los mercados emergentes. Esto solamente tiene una explicación, la industria que fabrica plástico se ha adaptado y está comercializando otros productos (actualmente todo lo adquirimos envasado de origen). Y es que desde una simple bombilla hasta las olivas que compramos a granel, todo está envasado con PET. Da el mismo que vayamos a comprar con nuestra bolsa plegable para tranquilidad de nuestra conciencia, al llegar a casa descubriremos que hemos consumido más PET que antes. Y lo intentaremos reciclar, preocupados por no estar seguros de si esta multitud de envases son realmente PET, porque nadie nos ha aleccionado sobre esto. Y si por casualidad consiguiéramos eliminar de nuestras vidas el PET, las refinerías se verían en la necesidad de construir grandiosas instalaciones para almacenar y eliminar el derivado petrolífero del cual es originario. El resultado es que el precio del resto de derivados aumentaría en proporción al abandono de la venta de uno de ellos, aparte de añadir el coste de su eliminación, tanto económico como energético.
Para explicar la complejidad de la situación, imaginemos que en las próximas elecciones gana un partido ambientalista, que decide unilateralmente cambiar el asfalto de nuestras carreteras por cemento y residuos de vidrio, con la excusa que se produce aquí, que es más barato y afecta mucho menos el medio ambiente
¿Que hacemos con el asfalto?
Almacenarlo en gigantescas minas abandonadas o eliminarlo a expensas de grandes sumas de dinero y más afectación ecológica.

La protección del medio ambiente en relación al plástico y los residuos petrolíferos:

Uno de los grandes problemas de la industria petroquímica son los gases ácidos, presentes en su mayor parte en los petróleos densos y con mayor contenido de azufre, que son tratados con aminas para aislar los óxidos de azufre y así producir este elemento, de muy poco valor pero altamente contaminante. Sin embargo, para el PET todavía no se ha encontrado una solución satisfactoria.
El PET no es biodegradable, ni siquiera con el tiempo, por lo cual solamente lo podemos degradar artificialmente mediante elevadas temperaturas y abundantes productos químicos, muchas veces también derivados del petróleo. También puede utilizarse como combustible, puesto que al quemar provoca elevadas temperaturas, sin embargo, los gases que produce son muy tóxicos, tanto para el ser humano como el medio ambiente, y de difícil procesamiento. La mejor solución es el reciclado, no tan costoso si lo convertimos en polímeros útiles para la industria.
Actualmente los plásticos se utilizan para infinidad de cosas útiles, desde huesos artificiales hasta fibras de gran conectividad, hormigón, madera artificial, pantallas elásticas, puertas, ventanas y hasta muros; para-choques, alas de avión, barcos, etc. El plástico puede pasar, gracias a la tecnología del reciclaje, de enemigo a amigo, y convertirse en un gran aliado de la naturaleza. Ahora bien, para conseguirlo tenemos que reducir drásticamente el consumo de combustibles fósiles y legislar adecuadamente, para que sea más rentable reciclarlo que producirlo de nuevo.
Además no olvidemos que el mercado es muy inteligente y suele resolver este tipo de problemas. A medida que el mundo utilice menos combustibles fósiles, las diferentes industrias descubrirán nuevos procedimientos industriales. Es decir, otros disolventes y nuevos materiales para suplir el PET.

Para eliminar los últimos residuos de una refinería, incluidos el agua y el suelo contaminados, se utiliza la remediación biológica, que trata de introducir microorganismos o sus enzimas para degradar los hidrocarburos en su última fase, convirtiéndolos en agua, anhídrido carbónico y aminoácidos.
Por desgracia las compañías petroleras, en su afán para obtener beneficios rápidos sin necesidad de grandes inversiones, y por la caída del precio del crudo, abandonan los residuos en los ríos o las tierras que mantienen bajo cesión en los yacimientos difíciles de controlar, casi siempre con el beneplácito de los caciques o gobernadores de la zona.

El Glifosato, entre verdades y mentiras

maiz

Hace unos días y después de leer el artículo de J.M Mulet en Naukas, nos enteramos que los ciudadanos de Monte Maíz, en la provincia de Córdoba en Argentina, padecen entre tres y cinco veces más cáncer y malformaciones que en el resto de Argentina. Tras informarnos a través de algunas páginas de la misma población y periódicos de la comarca, vemos que el Glifosato podría ser, casi con total seguridad, el agente causante del alto índice de tumores y malformaciones en fetos, sea en solitario o en combinación con pesticidas. Los estudios realizados por un grupo de investigadores se anticiparon solo unos días al dictamen de la OMS, que declaraba al Glifosato como probable agente cancerígeno.
Curiosamente el Glifosato es uno de los herbicidas más inocuos del mercado, ya que desaparece antes de recolectar el maíz o la soja, lo que nos deja una duda, que un blog del mismo Monte Maíz disipa. Como viene siendo habitual, el culpable no es el perro sino el dueño. El Glifosato rociado a una distancia prudencial y con el viento a favor no es dañino, pero por lo visto en Monte Maíz el Glifosato se almacenaba sin ningún control en el interior de la población, y se rociaba a pocos metros de las edificaciones, incluso con avioneta. Dicho esto nos preguntamos si en España sucede lo mismo. Sabemos que en el centro de algunas poblaciones rurales, incluso ciudades, podemos encontrar granerías y almacenes de productos químicos. Yo mismo he entrado en una de las primeras y he podido comprar un potente y peligroso plaguicida.
Pero este artículo no va dirigido sobre los efectos cancerígenos del herbicida sino del que hace a las abejas recolectoras.

El Doctor en Ciencias Biológicas Walter Farina, investigador independiente del CONICET, y la licenciada en biología Lucila Herbert, consiguieron vincular el desconcierto de las abejas que recolectan néctar de plantas, con el herbicida Glifosato.
Les enlazamos el artículo de la Universidad de Buenos Aires.
También la carta que 60 organizaciones, tanto sindicales como ecologistas, envían a la ministra de agricultura y al ministro de sanidad. Una de las cosas que más llama la atención es la cantidad de organizaciones de apicultores que la firman.

Ahora bien, una de las quejas más recurrentes es por ser cancerígeno, cuando curiosamente es el que menos, con diferencia si lo comparamos con los herbicidas que se utilizan en las plantaciones ecológicas, como el SPINOSAD, permitido en los cultivos ecológicos y mucho más dañino para las abejas. Dicho esto nos hemos de preguntar si tras esta campaña contra el Glifosato se esconde algo. Recordemos que Monsanto ha perdido su patente, de modo que actualmente es uno de los herbicidas más asequibles y que cualquier laboratorio puede fabricar.

El plástico en las aves acuáticas

Un reciente estudio estima que el 90% de las aves acuáticas tiene objetos de plástico en sus entrañas.
Cuando veas una bolsa de plástico, un tapón… en el suelo de tu calle, piensa que tiene muchas posibilidades de terminar en el mar.
Si eres marino hazte un favor, cuida el mar, no lances desechos, como el sobrante de haber pintado el casco, etc. Y no limpies la sentina en alta mar.

La contaminación del agua

Uno de los problemas más graves que tiene Cataluña es la contaminación de sus acuíferos. Según la misma Agencia Catalana del Agua, el 47% de los acuíferos del principado supera los niveles máximos de contaminantes que marca la Unión Europea. Los nitratos, salidos de la gran cantidad de granjas productoras de cerdos y aves, son el principal foco de contaminación con el 38% de los acuíferos. El resto lo es por otros contaminantes, como el cloroetileno, los cloruros y el arsénico.
La situación se ha agravado por el hecho que los nitratos acaban sedimentándose, haciendo imposible o inviable su limpieza. Los acuíferos contaminados por los nitratos tardarán siglos en recuperarse, esto si finalmente las grandes industrias del cerdo dejan de contaminar, cosa que por ahora no sólo no se cumple sino que va en aumento.
Desgraciadamente los antiguos gobiernos catalanes, principalmente los anteriores al Tripartito, escondían o hacían la vista gorda a la mala praxis de las grandes explotaciones de cerdos. El problema no son los cerdos sino la mala gestión. Las pequeñas explotaciones, al ser indígenas tienen cuidado de la tierra y actúan respetando las indicaciones de la Unión Europea, pero no las grandes explotaciones ni el ente que tendría que velar para que sea así.
Cuando acontece un problema tenemos la insana costumbre de recurrir al Estado para que lo resuelva, siempre con mucho dinero por delante, en forma de ayuda o creando la solución, pero que nunca se convierta oneroso para el responsable primigenio.
¿La excusa? Pues en este caso que el cerdo se ha convertido en una de las industrias exportadoras más potentes del territorio, y no conviene malograrla. Pero si analizamos el porque se ha creado esta industria, descubriremos que ha sido promovida por los países consumidores, en este caso Alemania y Austria, que antes eran grandes productores, pero que al hacer números descubrieron que salía más rentable comprar la materia prima a un país sin muchos complejos medioambientales, antes que hacer frente al coste del reciclaje que exigen sus sociedades.

Hasta hace poco los productores habían encontrado la manera de eliminar los purines a través de las centrales térmicas, que los secaban con calentadores de gas para convertirlos en combustible. Este sistema es muy eficiente, pero con la caída de precios de los combustibles fósiles, a las centrales eléctricas no les sale rentable; lo que demuestra que una industria nunca tiene que ser enteramente dependiente de otra, si esta no lo es de la primera.

La solución que los grandes productores han encontrado es abonar las tierras de cultivo con los purines, trasladando el problema a los mismos acuíferos, pero esta vez repartido entre innumerables campos de labranza, o simplemente abocarlos ilegalmente al no tener lugar donde hacerlo.
El problema es, como siempre, económico y de gestión. El precio del cerdo no cuenta con el prejuicio que provoca, entonces los grandes productores pretenden que sea el gobierno, con la excusa de haberse convertido en una industria estratégica, quien financie la gestión de los residuos.
En una economía netamente liberal cada cosa tiene que tener el precio que le corresponde, qué es el que acontece de la suma de los costes de su producción, con los beneficios que pretende su productor.
A todo esto tenemos que sumarle la caída de precios de la carne de porcino, que hace que los productores actualmente casi no ganen dinero.
Actualmente la Generalitat, y se supone que el resto de Comunidades Autónomas deben de estar haciendo el mismo, financia con un 60% la adquisición de la maquinaría para separar los purines y convertirlos en materia aprovechable.

Ahora mismo hay varias maneras de deshacerse de los purines. Evidentemente una parte tiene que ir al campo en forma de abono, pero no más de la permitida por la normativa a efecto de no malograr los acuíferos, que es el que hacen los grandes productores.

– El tratamiento biológico aeróbico, añadido a un fisicoquímico.
Los nutrientes del purines son eliminados biológicamente, mientras que los nitratos lo son con productos químicos, todo esto dentro de plantas que necesitan mucha energía. Este sistema, con ser bastante eficaz, todavía es excesivamente caro para la industria.

– La Biometanización y evaporación del digestato.
Se trata de añadir materia orgánica a los purines, tal como residuos provenientes otros cultivos o la poda de los bosques.
Un vez la mezcla se ha descompuesto quedan tres productos: una parte sólida que puede servir como compostaje; una parte líquida que después de ser tratada, por un lado quedaría agua y por el otro fertilizante; y una parte de biogás, que podría ser utilizada para el tratamiento anterior y para producir la electricidad de la granja.
Este sistema podría ser lo más adecuado y rentable, puesto que los gastos del tratamiento prácticamente se recuperan al cien por cien y hay un ahorro de transporte.

– El compostaje.
Este sistema podría ser el mejor para recuperar grandes espacios donde se haya perdido el manto orgánico. También para recuperar extensiones excesivamente explotadas agrícolamente o de talas de bosques. Todos conocemos grandes áreas despobladas y desérticas de Aragón.