Cambio Climático y CO2 (tercera parte)

Hace dos años publicamos un trabajo en dos partes, que nos mostraba la situación actual de la atmósfera y de los niveles de gases invernadero. En aquel momento y gracias a las extracciones de hielo en Groenlandia, se había podido analizar la temperatura media y los niveles de carbono en la atmósfera de los últimos 800.000 años. Ahora ya disponemos de los resultados de los últimos 3 millones y es posible que pronto conozcamos hasta los 5 millones de años.

Aquí podemos ver una animación de la curva de Keeling que incluye la última medición del 2019 y nos muestra el nuevo récord de 415 ppm de dióxido de carbono observados en mayo de este año, en el Observatorio Mauna Loa en Hawai.

Son muy interesantes los gráficos que muestran tres predicciones de la misma Universidad San Diego, cada una de ellas según el grado de respuesta del ser humano. Las distintas curvas dependen también de la resistencia de absorción de los dos sumideros de la tierra y el mar. Hasta ahora se ha comprobado que la atmósfera absorbe el 57% del CO₂.


Y según un estudio realizado por Nicolas Gruber y su equipo del centro ETH de Zurich, y publicado en Science, el mar el 31% (+/-4%) y la tierra el restante.
El resto de estudios y gráficos que podríamos publicar con respecto a la curva de Keeling, solo servirían para repetir lo explicado en la primera parte de este artículo, publicada el 19/11/2017. La situación no solo no ha cambiado sino que confirma nuestras predicciones sobre la irreversibilidad del cambio climático.

Ahora, sin embargo, gracias a HIPPO* disponemos de nuevos datos sobre el comportamiento de los gases invernadero en todo su conjunto, con mediciones de una precisión que nunca se había conseguido a distintas alturas, desde los 100 metros de la superficie terrestre, hasta los 14.000, y de polo a polo, midiendo los valores tanto en invierno como en verano, además de la información obtenida satelitalmente. Por lo cual ahora podemos conocer la cantidad de dióxido de carbono que absorben y liberan la vegetación terrestre y los océanos. Así mismo se ha conseguido medir la concentración de gas metano en diferentes lugares y altura del planeta, que servirá para valorar en un futuro próximo y con mucha precisión los efectos de este gas. La concentración de partículas de carbono negro, resultado de las emisiones de los motores Diessel y de los incendios, y su efecto en las nubes y las grandes superficies heladas, en las que acelera su deshielo. También podremos conocer con una precisión nunca antes conseguida, el comportamiento y la movilidad o transporte de 90 tipos de gases y partículas, y distinguir las emisiones superficiales de gases de efecto invernadero (GEI) asociadas con las actividades humanas, de las naturales y sus variaciones, imprescindible para decidir actuaciones contra el Cambio Climático.

El proyecto HIPPO empezó su singladura en 2009, pero las conclusiones sobre los datos recibidos han ido llegando poco a poco según se han ido investigando, y muestran una complejidad que la mayoría de ecologistas apenas podía imaginar.
En este artículo podríamos explicar algunos resultados, como por ejemplo que el uso masivo de fertilizantes nitrosos, seguramente en el sudeste asiático, genera gases de óxido nitroso que contribuye a adelgazar la capa de ozono; o que la contaminación por partículas de carbono negro, lo que vulgarmente llamamos hollín, de algunas zonas habitadas del planeta, son o pueden ser producidas a miles de kilómetros de distancia. Sin embargo, hemos escogido el procedimiento más sencillo, que es publicar los enlaces para que el lector pueda informarse directamente, no por nuestra comodidad sino porque en este caso difícilmente podemos ya no solo superarlos sino tan solo igualarnos.
Como podrán apreciar en esos trabajos, algunos resultados aún están en periodo de investigación y servirán para determinar la política medioambiental a seguir. Actualmente sabemos que el Dióxido de Carbono, el Metano y otros muchos gases, son los causantes del calentamiento global; sin embargo, no conocemos hasta que punto la vegetación terrestre y marina pueden absorberlos y los efectos que les puede provocar, como un exceso de acidez en el agua o directamente su envenenamiento.

Por desgracia no disponemos de experiencia que nos pueda aportar una referencia. El planeta nunca había experimentado una subida tan rápida e importante de CO₂ y aún menos de otros gases casi inexistentes en la naturaleza, que hoy se sabe que >afectan al calentamiento global. Solo podemos deducir lo que sucederá, ya que nuestro planeta solo ha experimentado una oscilación de entre 170 ppm +/- en las etapas de glaciación, y un máximo aproximado de 280 ppm en las más cálidas.

(*HIPPO, que significa HIAPER Pole to Pole Observations, está patrocinado por National Science Foundation (NSF), y está formado por un conjunto de científicos de organizaciones de investigación de los EEUU, entre los que podemos encontrar el Centro Nacional de Investigación Atmosférica (NCAR), la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), la Universidad de Princeton, la de Harvard y la de Miami y el Instituto Scripps de Oceanografía.)

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