Gas, una inútil alternativa al gasóleo

Estos días hemos podido analizar dos noticias diferentes sobre la utilización del gas natural, para suplir los combustibles líquidos y sólidos, si a lo que vamos a mostrar se le puede llamar noticia. Por un lado el informe de la Federación Europea de Transporte y Medio Ambiente AISBL, una asociación internacional en la que participa Ecologistas en Acción. Por el otro el informe del Ministerio Para la Transición Ecológica.
Si ustedes comparan ambos trabajos, pronto descubrirán que el de Transport and Environment detalla con multitud de datos y explicaciones la investigación realizada, mientras que el del Ministerio, no solo no detalla cómo ha llegado a sus resultados sino que los muestra como una verdad absoluta, es decir mediante un acto de fe, que en este caso podría ser suicida para el planeta.

Indudablemente, el informe del Ministerio llegará a todas las empresas y medios del país; no así el de Transport and Environment que solo llegará a las asociaciones ecologistas o a los activistas más inquietos. El nombre del Ministerio ya ofrece la suficiente confianza: Para la Transición Ecológica, que muestra la aparente voluntad de cambiar nuestro modelo energético.
El mal llamado informe del Ministerio no muestra fecha ni quien lo ha redactado, el de Transport and Environment está fechado este octubre y no solo dice quienes lo han redactado sino también quien lo ha revisado.

A todo esto, lo más lacerante es que, en principio, el Ministerio dispone de profesionales y medios económicos suficientes que cobran buenos sueldos para desarrollar un estudio, y no una mera declaración que parece la copia de un informe de la industria energética. Sin embargo, los grupos ecologistas se nutren de pequeñas donaciones, generalmente de personas con no demasiados recursos, y de muchos científicos voluntarios, trabajando posiblemente a cambio de poco dinero o por la satisfacción del trabajo bien hecho.

Pero vayamos a los datos.
Uno de los problemas más graves del gas natural es su elevado factor de calentamiento global. Y no podemos obviar que, el promedio de gas metano que se pierde durante su suministro de gas fósil es del 2,2%, una cifra gigantesca por lo que comporta para la atmósfera. A este 2,2% le hemos de sumar el que se pierde durante las labores de extracción, que puede ser mucho mayor. El efecto invernadero del metano fósil es 30 veces superior al CO2, y por desgracia, está previsto que sus emisiones aumenten considerablemente, dado que los distintos Estados facilitan su uso.
La eficiencia energética del metano en los motores de combustión, es muy similar
a la del resto de combustibles fósiles. En algunos casos el metano puede ser beneficioso, como en el transporte de mercancías terrestre; sin embargo, podemos asegurar que el pequeño ahorro, alrededor del 7% de emisiones de CO2, por el uso de gas metano en los motores de combustión, queda superado o reducido a nada si contamos las fugas de gas al exterior. Tal como explica el trabajo, los nuevos motores de gasóleo igualan la emisión de CO2 con los de gas, por lo cual esa poca ventaja quedaría reducida a cero, pero con el añadido de las inevitables fugas de metano.
Para finalizar, lo que este trabajo pretende explicar es que en todas las facetas en las que el metano puede ser menos contaminante que el resto de combustibles fósiles, existen alternativas a largo plazo más baratas
y de CERO emisiones.

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